
Hablar de ‘Gladiator’ es hablar de Máximo Décimo Merídio, colosalmente encarnado por Russell Crowe y uno de los personajes más memorables de la historia del cine.
Crowe es un soldado de Roma, vilmente traicionado y despojado de todo cuanto ama, que afronta su personal via crucis. Por el camino tumba a todo un imperio, alcanza su venganza y se gana un lugar en el corazón de todos.
Al otro lado está Cómodo, personaje en el que Joaquin Phoenix volcó todo su talento, dando como resultado un villano enorme, un antagonista a la altura de esta gran película que no hace sino aumentar nuestra empatía por el héroe y hacer que deseemos con más fuerzas que su tortuoso camino desemboque en un último triunfo.
El reparto también cuenta con otras magníficas interpretaciones, como las de Richard Harris en la piel del emperador Marco Aurélio, Connie Nielsen como Lucila, temedora por la vida de su hijo y sufridora en silencio de las crueldades de su hermano y Djimon Hounsou, cuyo encantador personaje logra la libertad por la que Máximo lucha y a la postre da la vida.

Conclusión:
Ridley Scott revive un género largamente olvidado y en ocasiones ridiculizado: el péplum.
Aquí Roma se abre ante nuestros ojos como nunca antes la habíamos visto, y el director pone la grandiosidad del Coliseo y sus batallas a vida o muerte al servicio de la historia, logrando emocionarnos y sumergirnos en la épica.
Esta historia de valor y amistad tiene un pilar fundamental en la magistral banda sonora del genial compositor alemán, Hans Zimmer, cuyas inspiradas partituras hacen que los conmovedores momentos cumbre del film queden grabados para siempre en nuestra memoria.






















































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